domingo, 3 de enero de 2010
Blablabla, beber es malo.
Me saqué las horquillas rebuscando en mi pelo con ansiedad. “Clink, clink, clink” fueron cayendo sobre la mesa una por una. Cristina escuchaba ese sonido desde la cama, mi pelo llegaría de nuevo a la mitad de mi espalda, cubriéndola casi por entero. Había comentado durante la cena mi intención de cortármelo, era tremendamente incómodo tener que secárselo todos los días y conseguir domarlo. Después la ropa fue desapareciendo y me metí dentro del pijama. La noche anterior había sido toda una masacre estomacal a base de comida y alcohol. Incluso ahora, que ya amanecía, habíamos sucumbido a los restos de carne como desayuno alternativo para asentar la incipiente resaca. Yo seguía fuera de la cama haciendo sabe Dios qué y Cristina le daba vueltas a las pocas cosas que recordaba de aquel Fin de año particular. Por fortuna cuando por fin terminé por echarme sobre el colchón hinchable, ya se había dormido. No sería necesario enfrentarse a aquellos besos y caricias que nunca debimos darnos.
viernes, 18 de diciembre de 2009
Hormonas y nostalgias.

Si hay algo que he aprendido con los años que se me han acumulado encima es que los sentimientos se desplazan con una facilidad inaudita. He comprobado que no siempre debo fiarme de lo que siento, que precisamente por pensar con el corazón o la entrepierna he cometido los mayores errores de mi vida. Por eso cada vez que me siento tentada a decirle “Hola, sigo aquí, no me he marchado” pongo el freno. Ya tengo su recuerdo, que vale más que ella.
Aún no es el momento de cantar esta canción...
Seis años después reapareces y hablando sola
resumes tu noria de vida en un solo café.
Y curado al fin, me permito el lujo de observar
tu pelo raro y creo que ahora fumas demasiado.
Y hablas como si te hubiera preguntado
de quién te vengabas todo el tiempo que yo estuve a tu lado.
Y aún no sé a qué diablos viene ahora tu llamada,
tiembla tu cuchara y eso nunca queda bien.
Di, di la verdad, llevas tiempo sin romper muñecos.
Pasados unos meses alguien me ajustó de nuevo
y queda un poco lejos cuando me incendiaste
y ya soplaron las cenizas, volaron las cenizas.
Aún no es el momento de cantar esta canción...
Seis años después reapareces y hablando sola
resumes tu noria de vida en un solo café.
Y curado al fin, me permito el lujo de observar
tu pelo raro y creo que ahora fumas demasiado.
Y hablas como si te hubiera preguntado
de quién te vengabas todo el tiempo que yo estuve a tu lado.
Y aún no sé a qué diablos viene ahora tu llamada,
tiembla tu cuchara y eso nunca queda bien.
Di, di la verdad, llevas tiempo sin romper muñecos.
Pasados unos meses alguien me ajustó de nuevo
y queda un poco lejos cuando me incendiaste
y ya soplaron las cenizas, volaron las cenizas.
martes, 1 de diciembre de 2009
Y dime cuál de estos estantes es más firme...
Llevo unos días a base de Quique Gonzalez y Carlos Chaouen. Estoy bastante nostálgica. Sigo sin poder dormir. Quiero ver a Nico. Hoy como comida china. Adoro esta canción:
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